La evolución del conflicto en Medio Oriente volvió a impactar con fuerza a los mercados internacionales, especialmente al petróleo, considerado el activo más sensible frente a la crisis. La volatilidad se acentuó tras el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien decidió suspender por dos semanas los ataques contra Irán.
El crudo reaccionó de inmediato a la noticia. El WTI, referencial en Nueva York para entrega en mayo, cayó más de 17%, ubicándose en torno a los US$93 por barril, lo que implicó una baja superior a US$19 respecto al cierre previo y de más de US$24 desde su máximo intradía. En paralelo, el Brent, cotizado en Londres, registró una disminución cercana al 5,7%, situándose en US$103,43.
La baja del petróleo tiene implicancias directas para Chile, país que importa más del 95% del crudo que consume. Esto ocurre en un contexto marcado por alzas históricas en los combustibles, acentuadas por decisiones internas como la neutralización temporal del Mepco.
La tregua anunciada por Washington está condicionada a que Irán garantice la apertura del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Este paso ha sido clave en la crisis, especialmente tras ataques a embarcaciones que generaron interrupciones relevantes en el suministro global.
El propio Trump indicó que existe una propuesta de diez puntos presentada por Irán que permitiría avanzar en negociaciones, destacando que gran parte de las diferencias entre ambos países ya habrían sido abordadas. La pausa en las hostilidades busca así facilitar un eventual acuerdo.
Previo al anuncio, el mandatario había endurecido su postura, advirtiendo posibles ataques contra infraestructura crítica iraní si no se cumplían sus exigencias, lo que llevó al WTI a alcanzar niveles cercanos a los US$117, similares a los registrados tras la invasión de Rusia a Ucrania en 2022.
Analistas explican que la tregua redujo de forma abrupta la prima de riesgo geopolítico que impulsaba al alza el precio del crudo, al disminuir la probabilidad de daños en infraestructura energética y de un cierre prolongado del estrecho de Ormuz. Este alivio se extendió a otros activos globales, con alzas en los mercados bursátiles, retrocesos del dólar y movimientos positivos en bonos y metales como el oro. (NP-ChatGPT-La Tercera-Agencias)







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