El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó que Irán permitirá el tránsito de 20 buques petroleros a través del estrecho de Ormuz a partir de este lunes. El mandatario calificó la medida como un “gesto de respeto” por parte de Teherán, asegurando que las negociaciones bilaterales avanzan hacia un acuerdo inminente. Estas declaraciones se producen en un momento de máxima tensión, luego de que Washington pospusiera hasta el 6 de abril el ultimátum para el desbloqueo total de la vía marítima bajo amenaza de atacar infraestructura eléctrica iraní.
CONTRADICCIONES ENTRE DIPLOMACIA Y ESTRATEGIA MILITAR
Pese al tono optimista de la Casa Blanca, la presencia militar estadounidense en Medio Oriente ha alcanzado los 50.000 efectivos. El Comando Central confirmó recientemente el arribo del buque de asalto anfibio USS Tripoli, que suma 3.500 soldados y unidades de ataque táctico a la región. Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, desestimó las señales de diálogo, denunciando que Estados Unidos planifica una incursión terrestre secreta mientras mantiene un discurso público de negociación.
IMPACTO INTERNO Y BAJAS EN EL CONFLICTO
El escenario bélico, iniciado el pasado 28 de febrero, ya registra un costo humano significativo para las fuerzas norteamericanas, con 13 militares fallecidos y más de 300 heridos. Este balance ha influido en la opinión pública de Estados Unidos, donde las encuestas reflejan que más de la mitad de la población se opone a una invasión terrestre. En tanto, filtraciones del Pentágono sugieren que los planes para una operación de gran escala en territorio iraní podrían extenderse por varias semanas, aumentando la incertidumbre sobre la estabilidad en el golfo Pérsico.
EXTRACCIÓN DE 500 KILOS DE URANIO
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, analiza la posibilidad de ordenar una incursión militar con tropas sobre el terreno en Irán con el objetivo de extraer aproximadamente 450 kilos de uranio. Según reveló el diario The Wall Street Journal, la operación buscaría asegurar el material nuclear enriquecido al 60% que Teherán mantiene en sus reservas, nivel de pureza cercano al requerido para la fabricación de armamento atómico. El mandatario estadounidense adelantó ayer a la prensa que el objetivo es obtener el “polvo nuclear”, aunque aún no ha oficializado la decisión final sobre el despliegue.
DESAFÍOS LOGÍSTICOS Y RIESGOS ESTRATÉGICOS
Expertos militares y excomandantes del Mando Central de EE.UU. advirtieron que no se trata de una misión de rápida ejecución. La extracción requeriría que fuerzas especiales aseguren perímetros en zonas críticas como Isfahán o Natanz, bajo la amenaza constante de drones y misiles iraníes. El proceso de recuperación del material, que estaría almacenado en cilindros especiales, podría extenderse por una semana y obligaría a habilitar aeródromos improvisados para el transporte de carga pesada, exponiendo a las tropas a represalias directas en una guerra que ya se prolonga por más de un mes.
ADVERTENCIAS DE TEHERÁN Y PRECEDENTES DIPLOMÁTICOS
Desde el Gobierno iraní respondieron con dureza ante la posible incursión, asegurando que cualquier bota estadounidense en su territorio terminará en una “humillante captura” y advirtiendo que sus soldados se convertirán en “alimento para los tiburones”. Mientras la tensión escala, analistas recuerdan que existen precedentes donde EE.UU. logró extraer material nuclear mediante negociaciones, como ocurrió en Kazajistán y Georgia en la década de los noventa. No obstante, la actual negativa de Irán a permitir inspecciones del OIEA desde 2019 dificulta una salida diplomática similar en el corto plazo.(NP-Gemini-Emol-Cooperativa-Agencias)







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