El arzobispo de Santiago, Fernando Chomalí, advirtió sobre una profunda crisis en la transmisión de la fe en Chile y llamó a los católicos a asumir una renovación espiritual y misionera para enfrentar los cambios culturales que atraviesa el país.
La advertencia forma parte de la carta pastoral “Crisis y misión”, difundida este mes y dirigida a los fieles de la arquidiócesis de Santiago, en la que el cardenal realiza un diagnóstico sobre la situación actual del catolicismo y plantea líneas de acción para el futuro de la Iglesia.
En el documento, Chomalí sostiene que los indicadores religiosos muestran un deterioro sostenido en las últimas dos décadas. Citando los resultados de la Encuesta Bicentenario de la Pontificia Universidad Católica, señala que el porcentaje de chilenos que se declara católico cayó del 70% en 2006 al 44% en 2025, mientras que quienes dicen creer en Dios disminuyeron del 90% al 70% en el mismo período.
Si esa tendencia continúa, advierte el arzobispo, para 2035 solo un 34% de los chilenos se identificará como católico.
La carta también alerta sobre la disminución en la práctica religiosa, especialmente en la asistencia a la misa dominical y en la participación estable en comunidades parroquiales, fenómeno que contrasta con la masiva concurrencia que aún registran celebraciones religiosas tradicionales.
Uno de los focos de mayor preocupación es el alejamiento de los jóvenes. Según los datos citados por el arzobispo, el porcentaje de jóvenes que no profesa ninguna religión pasó del 12% en 2006 al 36% en 2025.
A ello se suma una caída en la transmisión familiar de la fe. Mientras en 2013 el 19% de los católicos decía no tener mayor interés en transmitir sus creencias a sus hijos, en 2024 esa cifra aumentó al 57%.
El texto también advierte una disminución significativa en las vocaciones sacerdotales. En 2010 había 255 seminaristas diocesanos en Chile, cifra que actualmente llega a 77, lo que ya obliga a algunos sacerdotes a atender varias parroquias simultáneamente.
Para el arzobispo, este escenario responde a cambios culturales profundos, entre ellos el creciente individualismo, la pérdida del sentido comunitario y la crisis de instituciones tradicionales como la familia. También reconoce que los casos de abusos dentro de la Iglesia han contribuido a la desafección hacia la institución.
Pese a ello, Chomalí afirma que la actual situación puede transformarse en una oportunidad para renovar la vida cristiana, centrando nuevamente la fe en la persona de Jesucristo y no solo en normas o prácticas tradicionales.
El cardenal llamó a repensar los métodos de evangelización, especialmente frente a las nuevas generaciones y al impacto de las redes sociales en la forma de pensar y comunicarse.
En esa línea, invitó a los fieles a asumir una actitud misionera permanente, en línea con el llamado del papa Francis a construir una “Iglesia en salida”.
“Llegó la hora de que la Iglesia tenga alma misionera”, señala la carta, que también promueve una mayor participación de los laicos, el fortalecimiento de las comunidades parroquiales y el compromiso social inspirado en el Evangelio.
El arzobispo concluye señalando que reconocer la crisis no es un gesto de pesimismo, sino un paso necesario para comprender el momento histórico y responder a él con esperanza. (NP-ChatGPT)







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