La Dirección de Presupuestos (Dipres) publicó su Informe de Finanzas Públicas correspondiente al cuarto trimestre de 2025, revelando que el déficit fiscal estructural cerró el año pasado en un 3,6% del PIB. Este resultado marca el tercer incumplimiento consecutivo de las metas fiscales por parte de la administración del Presidente Gabriel Boric, en un contexto de creciente presión sobre la sostenibilidad de las cuentas fiscales del país a pocas semanas del cambio de mando.
En el documento, la Dipres ajustó al alza sus proyecciones de deuda pública bruta para el periodo 2027-2030. Según las nuevas estimaciones, el nivel de endeudamiento llegará a su punto máximo en 2029, durante el último año de gestión del presidente electo José Antonio Kast, alcanzando un 43,6% del PIB. Pese al incremento respecto a informes previos, el organismo técnico enfatizó que el indicador se mantendrá por debajo del límite prudente establecido en el 45% del PIB.
La autoridad presupuestaria destacó que, durante el último año de la actual administración, se logró detener la tendencia al alza del endeudamiento por primera vez en dos décadas, situando la deuda de 2025 en un 41,7%. Según el informe, esta contención generará un ahorro anual de 1.000 millones de dólares en pago de intereses para el Estado, resultado que la Dipres atribuye a una gestión financiera estratégica y a la eficiencia en la ejecución del gasto público.
Sin embargo, el balance oficial ha sido recibido con cautela por diversos expertos económicos, quienes cuestionan que la estabilización de la deuda sea consecuencia directa de las políticas gubernamentales. Algunos analistas sugieren que factores externos y dinámicas macroeconómicas fuera del control del Ejecutivo han jugado un rol determinante en estas cifras, matizando el optimismo de la actual administración sobre el legado financiero que entrega.
El informe concluye que, aunque los escenarios proyectados hacia 2030 muestran un deterioro gradual en comparación con las previsiones de mediados de 2025, la solvencia del Gobierno Central se mantiene dentro de rangos manejables. El desafío para el equipo económico entrante será administrar este margen estrecho de maniobra fiscal, mientras enfrenta un déficit estructural que no ha logrado ser corregido en los últimos tres ejercicios anuales. (NP-Gemini-Pulso)







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