El papa León XIV presidió este domingo su primera misa de Resurrección ante más de 50.000 fieles en la plaza de San Pedro, marcando un hito en su pontificado al impartir la bendición ‘Urbi et Orbi’ con un enfoque estrictamente universal. A diferencia de la tradición de sus predecesores, el actual obispo de Roma optó por no mencionar escenarios bélicos concretos, centrando su mensaje en una condena general a la guerra y un llamado a no resignarse ante el odio y la “idolatría del lucro” que afecta al planeta.
Durante la ceremonia, el pontífice, cuyo nombre secular es Robert Prevost, sorprendió al distanciarse del tono empleado en su pasado mensaje de Navidad, donde sí había hecho referencias explícitas a las crisis en Israel, Palestina y Ucrania. En esta ocasión, el líder de la Iglesia católica prefirió convocar a una vigilia de oración por la paz para el próximo sábado 11 de abril, reforzando una línea discursiva que ha mantenido a lo largo de toda la Semana Santa, evitando alusiones directas a tiranías o abusos de poder específicos.
La jornada destacó por la notable vitalidad física del Santo Padre, quien ha participado activamente en todos los ritos litúrgicos desde su elección en mayo de 2025. Este dinamismo quedó de manifiesto al recuperar tradiciones que no se veían en décadas, como el cargar personalmente la cruz durante las catorce estaciones del Viacrucis en el Coliseo el pasado viernes, contrastando con los últimos años de su antecesor, el fallecido papa Francisco.
Al finalizar los actos oficiales, León XIV recorrió la plaza de San Pedro y la vía de la Conciliación en el papamóvil, deteniéndose en múltiples ocasiones para bendecir a niños y saludar a los peregrinos. En sus intervenciones, el Papa recordó la figura del pontífice argentino y exhortó a la humanidad a remover las “losas de la guerra” y el aislamiento entre naciones, cerrando así una semana marcada por una imagen de renovación y fortaleza institucional en el Vaticano. (NP-Gemini-Cooperativa-Agencias)







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