La Asociación de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas (ASIMET) manifestó su profunda preocupación ante el anuncio del cese de operaciones productivas de Electrolux en el país. La decisión implica el fin de la fabricación local de emblemáticas marcas nacionales como Fensa y Mademsa, además del despido de aproximadamente 400 trabajadores, consolidando una tendencia de reemplazo de la manufactura chilena por productos importados.
El presidente del gremio, Fernando García, calificó el hecho como una señal de alerta sobre la viabilidad de producir en Chile. Según el dirigente, la industria local enfrenta una “cancha dispar” frente a competidores internacionales que operan en economías con subsidios industriales, menores costos energéticos y mayores escalas de producción, lo que termina erosionando la base tecnológica y el empleo técnico de calidad en el territorio nacional.
Desde ASIMET identifican una serie de asimetrías que están empujando a las empresas a transformarse de fabricantes en importadores:
- Costos Operativos: Alzas en los gastos de contratación, logística y energía que restan competitividad frente al mercado externo.
- Políticas Globales: Mientras potencias mundiales avanzan en procesos de reindustrialización y protección de su soberanía productiva, el gremio acusa que Chile continúa debilitando su base fabril.
- Pérdida de Conocimiento: El cierre no solo afecta los puestos directos, sino que destruye encadenamientos con proveedores locales y décadas de innovación acumulada.
“Chile está transitando silenciosamente desde una economía que produce hacia una economía que importa. Si no corregimos estas asimetrías, seguiremos perdiendo capacidades tecnológicas estratégicas”, sostuvo Fernando García.
Ante este escenario, el gremio metalúrgico urgió a las autoridades —en un contexto marcado por la reciente instalación de la administración de José Antonio Kast— a definir una estrategia que equilibre las condiciones de competencia. Para ASIMET, es imperativo implementar una política industrial moderna que devuelva la viabilidad a la fabricación nacional, evitando que el proceso de desindustrialización profundice la pérdida de empleos formales y afecte el desarrollo económico de largo plazo.
El cierre de la planta de Electrolux se suma a una semana de alta tensión económica, cruzada por el debate sobre el alza de combustibles y la estrechez fiscal reportada por el Ministerio de Hacienda, lo que añade presión a la agenda de reactivación que el Ejecutivo deberá defender ante el Congreso la próxima semana. (NP-Gemini-Asimet)







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