El drástico aumento de $370 por litro en la gasolina de 93 octanos anunciado por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha encendido las alarmas entre los economistas. Debido a que el combustible es uno de los productos con mayor ponderación en la canasta del IPC (3,39%), este incremento del 30% en su valor final revertirá la tendencia a la baja que mostraba el insumo en el último año.
Expertos de diversas instituciones coinciden en que, si bien marzo capturará una fracción del alza, el impacto principal se sentirá en el indicador de abril, proyectando cifras que no se veían desde los periodos de mayor volatilidad post-pandemia.
El consenso del mercado apunta a que el impacto directo e indirecto (efectos de segunda vuelta) elevará la inflación mensual de abril de manera significativa:
- Sergio Lehmann (BCI): Estima un impacto de 0,3 puntos porcentuales (pp) en marzo y 0,7 pp adicionales en abril, situando el IPC de ese mes en 1%.
- Felipe Alarcón (Euroamerica): Coincide en el “garrotazo”, calculando un impacto de 0,26 pp este mes y 0,8 pp en abril.
- Patricio Rojas (Rojas y Asociados): Advierte que solo por el efecto bencina abril llegaría al 0,7%, sumando la inflación inercial para alcanzar fácilmente el 1% mensual, con efectos residuales en mayo.
- Juan Ortiz (OCEC-UDP): Es el más pesimista, anticipando un incremento de 1,1 pp adicional concentrado en abril.
De cumplirse las proyecciones de un IPC de 1% en abril, la Unidad de Fomento (UF) sufriría un salto histórico de aproximadamente $400 en un solo mes. Esto llevaría a la UF a romper la barrera de los $40.000, pasando de los $39.841 actuales a unos $40.240 hacia el 9 de mayo, encareciendo automáticamente créditos hipotecarios, arriendos y planes de salud.
Este escenario se presenta en una semana clave para la política monetaria. Tras la reunión que concluye hoy, donde se espera que el Banco Central mantenga la tasa en 4,5%, todas las miradas se vuelcan al Informe de Política Monetaria (IPoM) que presentará mañana Rosanna Costa.
En dicho informe, el instituto emisor deberá recalibrar sus metas de inflación para 2026, considerando que el alza del diésel (cercana a los $580) también añadirá presión a los costos de transporte de carga y, por ende, al precio final de los alimentos y bienes de consumo. (NP-Gemini-Emol)







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