El presidente de la Compañía Sud Americana de Vapores (CSAV), Óscar Hasbún, advirtió sobre la gravedad del cierre del estrecho de Ormuz producto del conflicto en Medio Oriente. El ejecutivo reveló que la naviera alemana Hapag-Lloyd, de la cual CSAV es accionista, mantiene seis embarcaciones atrapadas en la zona, una de las cuales sufrió un incendio en su sala de máquinas tras ser alcanzada por restos de un misil. Según Hasbún, existen más de 300 naves en condiciones similares, lo que representa una parálisis sin precedentes en una de las rutas marítimas más críticas del mundo.
La principal preocupación radica en que por este paso circula el 23% del petróleo mundial, un insumo que no cuenta con vías alternativas de transporte masivo. Hasbún enfatizó que, incluso si el conflicto bélico finalizara pronto, la rehabilitación del tránsito no será inmediata debido a los protocolos de seguridad de las tripulaciones civiles. El ejecutivo comparó la situación con lo ocurrido en el canal de Suez, que ha permanecido prácticamente inhabilitado para el tráfico comercial estable durante más de dos años tras ataques iniciales con drones.
El impacto económico de este bloqueo podría derivar en un alza sostenida del precio del crudo, presionando la inflación global y retrasando posibles ajustes en las tasas de interés. A diferencia de otros conflictos recientes, como la guerra en Ucrania, el líder de CSAV calificó esta crisis como una amenaza de mayor gravedad por tratarse de la escasez de un recurso fundamental. Ante este escenario, propuso generar incentivos internacionales para asegurar que el estrecho se mantenga abierto para todos los actores o, de lo contrario, se asuma un cierre total que afecte también las exportaciones locales. (NP-Gemini-La Tercera)







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