Chile ha registrado un avance significativo en el Índice de Libertad Económica 2026, elaborado por la Heritage Foundation en colaboración con Libertad y Desarrollo (LyD). Según el último reporte, el país ascendió al puesto 17 a nivel global entre 176 economías, obteniendo una calificación de 74,3 puntos.
Este resultado representa una mejora de 1,1 puntos respecto al año anterior y marca el mejor desempeño de la economía nacional en este ranking desde el año 2020. A nivel regional, Chile consolida su liderazgo en Latinoamérica, distanciándose de sus seguidores más cercanos: Uruguay (32°) y Costa Rica (37°)
El ascenso de Chile estuvo impulsado por una gestión destacada en pilares de estabilidad macroeconómica y eficiencia institucional, aunque persisten señales de alerta en áreas regulatorias y de propiedad.
Puntajes destacados (Mejoras):
- Salud Fiscal: 94,1 puntos.
- Efectividad Judicial: 90,3 puntos.
- Gasto del Gobierno: 78,2 puntos.
- Libertad Monetaria: 75,1 puntos.
Componentes con retroceso:
- Libertad Laboral: 56,8 puntos (el indicador más bajo).
- Derechos de Propiedad: 69,7 puntos.
- Libertad de Emprendimiento: 78,5 puntos.
A pesar del repunte, los economistas advierten que Chile todavía se encuentra lejos de su “época dorada” de libertad económica. Hace 15 años, el país llegó a ocupar la 7° posición mundial, un estándar institucional que, según Nicolás Durán (LyD), es el objetivo que el país debe aspirar a recuperar para fomentar una inversión robusta.
Panorama Mundial y Regional:
- Líderes de Eficiencia Regulatoria: Singapur, Suiza, Taiwán, Dinamarca y Finlandia.
- Zaga Latinoamericana: Bolivia (168°), Venezuela (174°) y Cuba (175°) se mantienen en los niveles más bajos de libertad a nivel global.
- Tendencias impositivas: El informe revela que, en el promedio de los países analizados, el impuesto máximo a personas ronda el 30%, mientras que para empresas se sitúa cerca del 25%.
El estudio subraya que la corrupción sistémica y la falta de un Estado de derecho sólido siguen siendo los principales obstáculos para el emprendimiento a nivel mundial. En el caso chileno, la deuda pública bruta —que a nivel global ya promedia el 65% del PIB— sigue siendo un factor de monitoreo constante, especialmente tras el reciente aumento del gasto fiscal en el país. (NP-Gemini-Pulso)







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