El avance del proyecto de cable submarino entre Chile y China ha estado marcado por una intensa agenda técnica y política radicada principalmente en la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel). Según los antecedentes recopilados, el punto de inflexión ocurrió en junio de 2023, cuando el subsecretario Claudio Araya y el entonces jefe de fiscalización, Raúl Domínguez, participaron en el Mobile World Congress de Shanghái. En dicho evento, la gigante estatal China Mobile International —la operadora más grande del mundo— desplegó una presencia masiva, promoviendo la cooperación transfronteriza en seguridad de la información y flujos de datos.
A diferencia de administraciones anteriores, donde la Cancillería lideró las negociaciones priorizando alternativas como el cable Humboldt, este nuevo impulso se gestionó directamente desde la Subtel. Esta decisión administrativa ha generado cuestionamientos, especialmente tras las declaraciones del canciller Alberto van Klaveren, quien inicialmente calificó el proyecto como una iniciativa en fase preliminar. No obstante, días después se reveló la existencia de un decreto de concesión ya firmado que posteriormente fue retirado de Contraloría, lo que evidencia un avance administrativo mayor al declarado oficialmente.
La plataforma de Lobby registra una serie de reuniones clave que sustentan la progresión del proyecto desde fines de 2023 hasta finales de 2025. Los encuentros incluyeron a altos ejecutivos de China Mobile, China Unicom y HMN Tech, quienes abordaron planes de inversión y marcos normativos. Estas citas coincidieron con viajes adicionales a China por parte de las autoridades de telecomunicaciones y la constitución legal de la filial chilena de China Mobile en agosto de 2025.
Este despliegue diplomático y técnico habría sido un factor determinante en la reciente tensión con Estados Unidos. La revocación de visas a altas autoridades chilenas por parte de Washington sugiere que la profundidad de los nexos con las tecnológicas estatales chinas fue interpretada como un riesgo para la seguridad estratégica. Mientras el Gobierno chileno mantenía estas reuniones bajo un perfil sectorial, el impacto geopolítico escalaba hasta comprometer la relación bilateral con su principal aliado en materia de defensa. (NP-Gemini-Ex Ante)







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