El Informe de Finanzas Públicas (IFP) del cuarto trimestre de 2025, publicado por la Dirección de Presupuestos (Dipres), ha encendido las alarmas en el equipo económico entrante de José Antonio Kast. El documento revela que el déficit fiscal estructural de 2025 alcanzó un 3,55% del PIB, una cifra que no solo supera con creces la meta original del 1,1%, sino que también sobrepasa el pronóstico de 3% entregado hace apenas dos semanas por el ministro de Hacienda, Nicolás Grau.
Este resultado marca el segundo año consecutivo de incumplimiento de las metas fiscales bajo la administración de Gabriel Boric, evidenciando un desvío de más de dos puntos porcentuales respecto a lo planificado inicialmente. La Dipres atribuye este complejo escenario a una ejecución de gastos que no logró alinearse con los ingresos reales, lo que obligará a la nueva administración a enfrentar una herencia fiscal significativamente más deteriorada de lo previsto.
Para el año 2026, el primero bajo el mandato de Kast, las proyecciones son igualmente desafiantes. El informe estima que el déficit fiscal estructural se situará en un 2,7% del PIB, cifra que dista considerablemente del 1,1% proyectado en la Ley de Presupuestos para dicho ejercicio. Este desfase impone una presión inmediata sobre el nuevo Ministerio de Hacienda para implementar medidas de austeridad o reasignaciones presupuestarias que permitan estabilizar la trayectoria de la deuda pública.
El escenario de mediano plazo (2027-2030) delineado en el IFP sugiere que la consolidación fiscal será un proceso lento y dependiente de un crecimiento económico más robusto y de una gestión de gastos extremadamente rigurosa. Con estos datos sobre la mesa, el debate político se ha centrado en la viabilidad de las promesas de reducción de impuestos y aumento del gasto social, en un contexto donde el margen de maniobra financiero del Estado chileno se ha reducido a niveles mínimos históricos. (NP-Gemini-Pulso)








Be First to Comment