Chile se consolidó nuevamente como uno de los países con mejor desempeño en el control de la corrupción a nivel global, según los resultados del Índice de Percepción de la Corrupción 2025. Con una calificación de 63 puntos sobre 100, el país se sitúa significativamente por encima del promedio latinoamericano y mundial, compartiendo posición con naciones como Corea del Sur. No obstante, el informe advierte que la medición refleja un estancamiento relativo en la última década, ubicando a Chile en un grupo de democracias consolidadas que presentan riesgos estructurales por el debilitamiento de los contrapesos institucionales.
A nivel regional, el país conserva el segundo lugar en América Latina, superado únicamente por Uruguay, que lidera con 73 unidades. El reporte destaca que la solidez de las instituciones chilenas, la libertad de prensa y la protección de las libertades civiles funcionan como barreras efectivas contra la captura del Estado. Sin embargo, al comparar estos datos con los estándares de la OCDE y las naciones de Europa occidental, Chile se sitúa por debajo del promedio, evidenciando brechas en áreas críticas como la transparencia del financiamiento político y la regulación de los conflictos de interés.
El organismo internacional Transparency International alertó sobre la necesidad de abordar vacíos legales en la fiscalización y la sanción efectiva de delitos complejos para evitar un deterioro progresivo de la integridad pública. El informe concluye que la polarización política y la influencia del dinero en la toma de decisiones son factores que podrían erosionar la confianza ciudadana si no se refuerzan los mecanismos de rendición de cuentas. Para Chile, el desafío principal radica en superar la normalización de ciertas prácticas y fortalecer la independencia de sus organismos fiscalizadores para alcanzar los estándares de excelencia de las democracias líderes. (NP-Gemini-La Tercera)








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