El ministro de Hacienda, Nicolás Grau, afirmó este viernes que el Gobierno del Presidente Gabriel Boric estuvo “obligado” a registrar un crecimiento económico limitado durante la primera etapa de su mandato. El secretario de Estado argumentó que el alto nivel de inflación heredado al asumir la administración impuso la necesidad de aplicar políticas monetarias restrictivas a través del Banco Central, lo cual, si bien frenó el alza de precios, impactó directamente en el dinamismo de la actividad. Grau destacó que estas medidas permitieron que la inflación en Chile lograra ubicarse recientemente por debajo de la meta anual del 3%, consolidando un escenario de estabilidad macroeconómica.
Sin embargo, las declaraciones del titular de Hacienda generaron un rechazo inmediato en el mundo económico, donde académicos y exautoridades calificaron sus dichos de “oportunistas”. Alejandro Weber, decano de Economía de la USS, sostuvo que el bajo crecimiento promedio del 1,9% no se debe únicamente a la inflación, sino a la incertidumbre generada por los procesos constitucionales y la denominada “permisología”. Por su parte, la economista Cecilia Cifuentes recordó que el sobrecalentamiento de la economía en 2021 fue impulsado en gran medida por los retiros de fondos previsionales, una política que fue promovida por quienes hoy lideran el Ejecutivo.
A pesar de la controversia política, los expertos valoraron el dato del IPC de enero, que situó la inflación en un 2,8%, marcando su nivel más bajo en casi cinco años. Este hito es visto como el cierre de un ciclo de emergencia inflacionaria que alcanzó su punto máximo en agosto de 2022 con un 14,1%. Investigadores de Clapes UC y académicos de diversas facultades coincidieron en que, si bien la tarea interna se cumplió gracias a una tasa de interés contractiva, aún persiste volatilidad por factores externos como los conflictos geopolíticos y el valor del tipo de cambio.
El debate actual se centra ahora en la capacidad de la economía chilena para recuperar el ritmo de inversión y creación de empleos tras el ajuste monetario. Mientras el Gobierno resalta el orden fiscal y la caída de la inflación como una victoria de gestión, la oposición y diversos analistas insisten en que se deben implementar reformas estructurales que incentiven el crecimiento. Con la inflación bajo control, el desafío para el último tramo de la administración será demostrar que la economía puede expandirse sin presionar nuevamente los precios al consumidor. (NP-Gemini-Emol)








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