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Crisis en el Club de La Unión: Incautan bienes del histórico edificio tras fallo del TC


La diligencia, liderada por el liquidador judicial, incluyó un inventario de más de 500 artículos, entre los que destacan obras de Pedro Lira y Valenzuela Llanos. El proceso busca saldar deudas laborales que se arrastran desde 2017.

El proceso de quiebra del emblemático Club de La Unión ha entrado en una fase crítica. Tras el reciente rechazo del Tribunal Constitucional (TC) a un recurso interpuesto por la defensa del club, el liquidador concursal, Ernesto Pérez, procedió a la incautación oficial de los bienes del histórico recinto ubicado en la intersección de Alameda con Bandera, en el centro de Santiago.

La medida, ejecutada el pasado 29 de enero, representa un paso decisivo hacia el remate de activos para cubrir los pasivos de la corporación, cuya liquidación fue declarada formalmente a inicios de 2025.

La diligencia de incautación arrojó un listado de 502 artículos, entre los que se encuentran piezas de incalculable valor histórico y artístico. Sin embargo, la propiedad de estos bienes ha generado una fuerte controversia jurídica:

  • Obras de Arte: Destacan lienzos como “La mala nueva” de Pedro Lira (valorado en $150 millones) y “Primavera en Lo Contador” de Alberto Valenzuela Llanos ($170 millones).
  • Patrimonio Bibliográfico: Una colección de libros históricos, incluyendo el Atlas de Gay y obras de Vicuña Mackenna, tasada en $200 millones.
  • Inmueble: El edificio central tiene una valoración individual que supera los $26.000 millones.

Mientras el liquidador sostiene que las obras serían donaciones realizadas directamente al Club, la defensa de la institución, representada por el abogado Vicente Sáez, asegura que la mayoría de los muebles y cuadros pertenecen a Unión Inmobiliaria S.A. y que el Club solo los mantiene en calidad de “comodatario”. Esta disputa de dominio será el próximo foco de la batalla legal.

ORIGEN DEL DECLIVE

Desde la administración del club señalan que la insolvencia es el resultado de una “tormenta perfecta”. Argumentan que el estallido social de 2019 y la posterior crisis sanitaria redujeron drásticamente la actividad en el centro de Santiago, desplomando el número de eventos y socios por el temor e inseguridad en la zona.

No obstante, la visión de los trabajadores es distinta. Eduardo Guerrero, abogado de 28 ex empleados, celebró el avance del proceso:

“Es fundamental avanzar hacia la venta de bienes para satisfacer créditos laborales y previsionales que se arrastran desde 2017. La insolvencia es irrecuperable y el único camino es la enajenación”, afirmó.

Aunque el liquidador Pérez advirtió que actualmente no existe una “continuidad de giro”, lo que podría significar el fin de la histórica corporación, también aclaró que ciertas acciones de la sociedad podrían permitir que la operación no cese del todo. Por ahora, el destino de uno de los centros sociales más influyentes de la aristocracia chilena del siglo XX pende de los próximos remates judiciales. (NP-Gemini-Pulso)

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